El árbol del pan, donde hornean cada día cosas “pantásticas”.

Cada vez cuesta más encontrar auténtico pan de tahona. Muchos de nosotros somos de miga, o de corteza, o nos pegamos por el pico porque nos encanta el pan. ¡Todos recordamos esos memorables bocadillos de la infancia que nos daban nuestras madres! De un modo u otro es un alimento imprescindible e irresistible.

Dicen que el mejor olor es del pan recién horneado y puede que sea cierto. Al entrar en el obrador de Sebastián te rodea un dulce olor a masa fresca, a pan de pueblo. Es el olor del pan hecho con paciencia, con masa madre.

Cada vez cuesta más encontrar auténtico pan de tahona. Muchos de nosotros somos de miga, o de corteza, o nos pegamos por el pico porque nos encanta el pan. ¡Todos recordamos esos memorables bocadillos de la infancia que nos daban nuestras madres! De un modo u otro es un alimento imprescindible e irresistible. Por eso queremos que conozcáis una panadería madrileña que elabora el pan a la vieja usanza: El árbol del pan.

Apenas a 45 minutos de Madrid, hacia el noroeste, a las puertas de la sierra de Guadarrama, se encuentra Fresnedillas de la Oliva. Un pueblecito de los de toda la vida, que no alcanza los 1.500 habitantes, en el que encontramos a nuestro protagonista de hoy “con las manos en la masa”.  

Sebastián González, el panadero, nos cuenta con orgullo cómo un día dejó su trabajo de la capital para iniciar su aventura empresarial. Quería volver al origen, le gustaba trabajar con las manos y le preocupaba la alimentación de las nuevas generaciones. Tenía ganas de aportar su granito de arena o, más que granitos, cereales.

En El árbol del pan elaboran cada día diferentes tipos de pan ecológico, todos de masa madre (cuyo secreto no quieren desvelar), para satisfacer los gustos actuales que demandan nuevos componentes y sabores. Sus ingredientes están certificados por el Comité de Agricultura Ecológica de la Comunidad de Madrid. El clásico de trigo, de centeno, de espelta, la originalidad del pan con semillas de amapola o calabaza, da igual, porque te van a gustar todos.

La fermentación de la masa requiere paciencia ya que tarda de tres a seis horas. Tiempo que emplea Sebastián en poner al día el establecimiento, revisar pedidos, materia prima… Lo importante es no perder el tiempo porque como él dice “es lo más valioso que tenemos”. Esta forma artesana de elaboración otorga al pan una textura, una aroma y sabor únicos además de una mayor durabilidad.

Es el momento de revivir los desayunos y las meriendas de antaño, de disfrutar “empujando con pan” y de dar a este alimento el lugar que se merece. Solo hacen falta agua, levadura y cereal para hacer pan pero la magia están en las manos que lo hornean. 

Si quieres saborearlos un poco mejor busca los puntos de venta de sus productos o incluso puedes hacer la compra online a través de su web.

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