Pan dulce de calabaza, ¡para no dejar ni las migas!

Este confinamiento ha sacado a la luz mi lado más panarra y no puedo evitar probar nuevas recetas y elaboraciones. Pululando por internet he encontrado esta receta de pan dulce de calabaza que espero que os animéis a preparar.

Los ingredientes son de batalla y seguro que todos los tenéis en casa. En mi caso, la calabaza es tipo butternut, la que más se cultiva en España y la podéis encontrar prácticamente todo el año. La he comprado en Navalcarnero, mi pueblo, a un hortelano de los de toda la vida, de los que resisten al paso del tiempo y siguen cultivando como antaño: producto de temporada, paciencia y cuidados manuales. 

Como ocurre con las masas levadas esta receta lleva su tiempo pero la espera merece la pena. Si respetáis todo el proceso de fermentación las locas levaduras frescas os van a regalar un pan de miga jugosa y corteza crujiente con un sabor dulce perfecto para desayunos y meriendas. 

Toma nota de los ingredientes:

  • 550 gramos de harina de fuerza
  • 150 gramos de azúcar
  • 200 gramos de calabaza 
  • 12 gramos de levadura fresca de panadero. Yo he utilizado las de Levanova.
  • 3 cucharadas soperas de aceite de oliva
  • 1 huevo mediano
  • Una pizca de sal
  • 100 mililitros de leche

Vamos allá con la elaboración:

  1. Asamos la calabaza. Yo la he cortado en daditos y la he dejado en el horno cuarenta minutos a 180º C. Para comprobar que está hecha podéis pincharla con el tenedor. 
  2. Hora de amasar. Yo mezclo todos los ingredientes en la cubeta, con cuidado de no echar directamente la sal sobre las levaduras y atemperando un poquito la leche para ayudar a la fermentación. Desde que tengo panificadora, elijo el programa de levado de masas y me salto la tediosa tarea de amasar a mano pero se hace igual de bien, sin problema. Mi programa dura una hora y en ese tiempo, mezcla, amasa y hace el primer fermentado. Si lo hacéis a mano, una vez mezclados los ingredientes, hacéis una bola y la dejáis reposar una hora más o menos hasta que veáis que dobla su volumen. 
  3. Segundo amasado y reposado. Transcurrida esta hora, desgasificamos la masa, boleamos y dejamos reposar de nuevo hasta que doble su volumen, alrededor de una hora. 
  4. Últimos toques. Desgasificamos, le damos la forma final que queremos que tenga nuestro pan, ¡y lo llevamos al horno! Truco: puedes pintar la superficie con leche y espolvorear azúcar por encima para obtener una corteza jugosa y crujiente.
  5. ¡Hora de hornear! Con el horno previamente precalentado introduce la masa en el horno y hornea durante 40 minutos a 180º C. Cuando veas que está doradito puedes pinchar un poquito la masa para comprobar que está bien cocido. ¡Ya lo tienes!

Venga, ponte manos a la obra porque sabes tan bien como yo que estás deseando dar un mordisco a este pan. 


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