El árbol del pan, donde hornean cada día cosas “pantásticas”.

Cada vez cuesta más encontrar auténtico pan de tahona. Muchos de nosotros somos de miga, o de corteza, o nos pegamos por el pico porque nos encanta el pan. ¡Todos recordamos esos memorables bocadillos de la infancia que nos daban nuestras madres! De un modo u otro es un alimento imprescindible e irresistible.

Dicen que el mejor olor es del pan recién horneado y puede que sea cierto. Al entrar en el obrador de Sebastián te rodea un dulce olor a masa fresca, a pan de pueblo. Es el olor del pan hecho con paciencia, con masa madre.